Todas las personas tiene derecho a no ser víctimas de propagandas consumistas, que tienen como objetivo convertir a éstas en “robots de compras”, programadas sólo para adquirir sin preguntarse si son necesarias o no las cosas.

Reflexión:
El capitalismo ha probado que la mejor manera de vender es enajenar, hacer que la gente desee las cosas y que se desboque por ellas.
Se vende baterías de carros porque los anuncios muestran mujeres en trajes de baño, se vende zapatos deportivos publicitados por los jugadores de última moda, se vende todo y resulta ser que este “mundo artificial” creado por el consumismo es una ilusión.
¿Con qué dinero se vivirá el mes si se gastó más de lo estipulado?. ¿Necesitaremos todos teléfono móvil, refrigeradoras de última, zapatos de marca?.
¿Quién necesita que compremos?, ¿Acaso no serán los dueños de los medios de producción que se benefician con engañarnos?.