
Las ideas que a continuación se plasmarán, son producto de la reflexión del P. Guillermo Rosas ss. cc, quien escribió este artículo para la página www.iglesia.cl , de la Conferencia Episcopal de Chile, que en esta ocasión, pretendemos resumir y destacar en sus puntos más importantes.
A simple vista, pareciera ser que Biblia y Liturgia fueran dos cuestiones muy distintas, pero no es así.
La Biblia nos habla de Liturgia y ésta se construye respecto de la Biblia. Pero no nos quedemos con la duda, profundicemos en esta afirmación.
Se debe recordar que muchas partes esenciales de la liturgia se encuentran basadas en textos bíblicos: los salmos, el Padrenuestro y la misma consagración del pany del vino en Cuerpo y Sangre de Cristo. En cierto modo, el primer libro litúrgico de la historia del cristianismo fue la Biblia. Ahora bien, todos los libros de liturgia que utiliza el sacerdote en la misa son citas de ésta, es decir que, se celebra teniendo la lectura sagrada presente.
Desde que se reformó la liturgia después del Concilio Vaticano II,ésta es más rica en lecturas.Un católico que participa cada domingo en la misa tiene, en el curso de los tres años A, B y C en los que están distribuidas las lecturas bíblicas, una visión panorámica del conjunto de la Sagrada Escritura sólo por su participación en la liturgia.
En síntesis, la Biblia y la Liturgia se encuentran estrechamente ligadas en nuestra vida cristiana, de manera especial en la celebración de la eucaristía. Según el P. Rosas, “la palabra y la eucaristía son manifestación de Jesús Resucitado”.
Este mes de septiembre está dedicado en todo el mundo a la Biblia, el 30 se celebra el día de San Jerónimo, traductor de ella del griego al latína quien debemos su conocimiento en nuestros días. Y como él dijo, acerquémonos siempre a comer de las “dos mesas”, la de la palabra y la eucarística... las dos partes que conforman nuestra misa.