El
programa de Ayuda Escolar fue concebido hace muchos años en el seno
de nuestra parroquia. Aquellos eran tiempos bastante difíciles, el
país atravesaba una guerra civil que como consecuencia lógica
había dejado fuera del sistema educativo a muchos niños y jóvenes.
En
primera instancia, fue una petición que el Padre Daniel Sánchez
hizo a la parroquia de San Atanasio, en Madrid, donde solicitaba ayuda para
quienes no tenían acceso al sistema educativo por la coyuntura social
y económica de ese entonces.
Eran
los primeros años del Padre Daniel a cargo de la naciente “María
Madre de los Pobres”, antes había sido párroco de San
Atanasio por una década. La comunidad de San Atanasio acoge con alegría
la invitación e inicia el proceso de ayuda, de esta manera, también
inicia el hermanamiento con la parroquia de La Chacra.
Años
después “María Madre de los Pobres” hace amistad
con la parroquia Santo Tomás Moro, en Kalamazoo, Michigan. Ellos y
ellas deciden apoyar el programa de Ayuda Escolar puesto que su identidad
misma se lo exige, enclavada en la ciudad universitaria de Western Michigan
University y llevando en alto el nombre del gran académico y santo
Tomás Moro, creen ciegamente que la educación es la herramienta
indispensable para sacar a El Salvador del subdesarrollo.
Así
pues, quedan configurados los hermanamientos con ambas parroquias y la ayuda
que brindan se convierte en sistemática. El compartir no es solamente
económico, cada año dos jóvenes de nuestra parroquia
visitan Kalamazoo y comparten con las y los parroquianos de Santo Tomás
Moro. Generalmente las visitas se hacen en enero, con el fin que los jóvenes
que vayan conozcan la nieve y el clima gélido del nororiente de Estados
Unidos. Las visitas a San Atanasio son más difíciles, sin embargo,
jóvenes de nuestra parroquia han estado compartiendo con nuestra parroquia
hermana en Madrid.
En
la actualidad el mayor porcentaje de fondos al programa de Ayuda Escolar lo
aporta la parroquia de Santo Tomás Moro, sin embargo, San Atanasio
aporta un importante porcentaje para que nuestros jóvenes puedan estudiar.
Vale aclarar que en ambas parroquias los contribuyentes no son personas adineradas,
por el contrario, son personas que trabajan para ganar el pan de cada día
y que colaboran de lo que les falta, nunca de lo que les sobra.
Esta
programa da cuenta de las maravillas que puede hacer el amor independientemente
de cualquier frontera o lengua. Estos hermanos suplen una necesidad vital
que el Estado no suple. En nuestro país asistimos al drama social de
la exclusión educativa, ésta se hace cada vez más privada
y con un énfasis más automatizado antes que pensante y crítico,
queriendo de hecho dejar fuera a los pobres. Si el sistema les incluye, sólo es para convertirlos en simples
piezas de trabajo para la industria.
El
programa de Ayuda Escolar desde su esencia misma, está en oposición
a este modelo excluyente e inmoral.... de acuerdo, el problema no se solucionará
hasta que las directrices de cómo gobernar el país cambien,
pero se hace lo que se puede, se ayuda desde lo que exige Jesús. Éste es un signo patente que el Resucitado vive y camina
entre nosotros.
El
programa ayuda a jóvenes de básica, bachillerato y universidad.
Actualmente, son muchos los profesionales que han salido del programa. Hombres
y mujeres que ostentan su título como un instrumento de servicio y
no de dominación.
Para
el 2006 son 120 las y los jóvenes que forman parte del programa, que
dicho sea de paso, es retroactivo... muchos de ellos se forman en la Pastoral
Juvenil de la parroquia, poniendo toda su voluntad para aprender a ser buenos
cristianos a la manera de Jesús y de Monseñor Romero.
Nos
alegramos en el Señor de esta relación tan amorosa y fraterna
con nuestras parroquias hermanas y le pedimos por ellos. Una lección
se deriva de toda la realidad que enmarca este programa: EL AMOR SE EXPRESA
EN LAS OBRAS (Santiago 2, 17).
Recuerdo
de El Salvador en Parroquia San Atanasio, Madrid, España
Templo
de Santo Tomás Moro, Kalamazoo, Michigan, Estados Unidos
Miembros
de Santo Tomás Moro en una exposición
a.escolar@madre-delospobres.org